Autores y obras. Egiptólogos

Maravillas Boccio
ene 2022. Autores y obras

Autores y obras. Egiptólogos
Portada de Arbres et arbustes de l’Egypte ancienne de Baum; página de Die Gartenpflanzen im alten Ägypten de Keimer; página de Flore pharaonique de Loret. © Maravillas Boccio

Los estudios que llevaron a cabo en Egipto los integrantes de la Commission des sciences et des arts durante la ocupación napoleónica ocurrida al final del siglo XVIII y que se prolongó los primeros años del XIX, dio como resultado la constitución de la Egiptología como ciencia. Efectivamente, la Egiptología asentó sus bases a lo largo del siglo XIX a partir de las obras realizadas por la Commission, publicadas en la Description d’Égipte, y al magnífico trabajo llevado a cabo por Jean-François Champollion sobre los textos de un decreto de Ptolomeo V, conocido como Piedra de Rosetta, y que resultó ser el punto de partida de la lingüística egipcia.

Es cierto que junto a Jean-François Champollion, el siglo XIX aportó científicos como Richard Lepsius o Auguste Mariette que estudiaron la cultura del antiguo Egipto de forma rigurosa y seria, dejando de lado el esoterismo y el misterio que siempre ha envuelto a la civilización nilótica y que desgraciadamente en la actualidad persiste. Sin embargo, sorprende la escasa presencia de temas botánicos en sus trabajos. Es cierto que estos autores tenían, en general, una formación humanística y no botánica que se refleja en el contenido de sus obras. No fue hasta 1861 cuando se publicó la primera monografía de una planta egipcia. Se trata de una obra realizada por François Chabas sobre la palabra aS. A pesar de ser de un estudio relacionado con una planta, Chabas no se hizo ninguna referencia a conceptos botánicos, pues su estudio se basó en aspectos lingüísticos.

El siglo XIX

No obstante, en la segunda mitad del siglo XIX destaca la figura del egiptólogo francés Victor Loret que destinó parte de su trabajo a estudiar las plantas del antiguo Egipto. La dedicación de Loret a la egiptología se refleja en el gran número de publicaciones que realizó a lo largo de su vida. Sus obras, tanto artículos como libros, presentan temáticas tan diversas como la música, la literatura, la arqueología o la lengua egipcia, entre otras, y también la botánica. La bibliografía que Loret dedicó al mundo vegetal es muy extensa. En su mayoría son estudios monográficos de palabras egipcias vinculadas con las plantas. El objetivo de sus trabajos era la identificación de los términos egipcios con una especie concreta de planta. Es cierto que la metodología empleada por Loret en sus estudios se basó principalmente en la lingüística comparada, aunque en menor proporción también utilizó los conceptos botánicos. No obstante, su obra más emblemática en el campo de la botánica es la Flore pharaonique publicada por primera vez en 1888 e inspirada en la obra de Franz Unger Die Pflanzen des alten Ägyptens editada en 1860, donde se unen conceptos botánicos, lingüísticos y arqueológicos.

El siglo XX

Uno de los egiptólogos más destacados, desde la perspectiva botánica, de la primera mitad del siglo XX es Ludwig Keimer. Die Gartenpflanzen im alten Ägypten, escrita por Keimer en 1924 bajo el patrocinio de George Schweinfurth, es una obra de referencia para los estudios botánicos del antiguo Egipto.

A partir de mediados del siglo XX se experimenta un cambio en los estudios egiptológicos respecto al mundo vegetal. El objetivo ya no es la identificación de palabras egipcias de contenido botánico. En esta fase, el interés por las plantas se centra en estudiar el carácter simbólico de las plantas. El simbolismo tiene la particularidad de poseer un alto grado de comunicación. Esta característica ha sido utilizada a lo largo de la historia por todas las culturas, tanto antiguas como modernas, y la egipcia no es una excepción. Es cierto que el simbolismo en Egipto se encuentra en todos los ámbitos, no hay que olvidar que el propio sistema de escritura jeroglífico es simbólico.

El interés actual por el carácter simbólico de las plantas deja a la botánica, dentro de la egiptología, relegada a un segundo plano. Es difícil encontrar trabajos de egiptología contemporáneos con nuevas aportaciones de carácter botánico. Una de las últimas obras es la realizada por Nathalie Baum a cerca de la lista de plantas presentes en la tumba de Ineni en Sheikh Abd el-Gurna publicada en 1988. No obstante, Baum dedica una parte del trabajo a analizar el simbolismo de las plantas mostradas en la tumba.

La Egiptología, como el resto de las ciencias, evoluciona a lo largo del tiempo. Esta evolución se concreta en cambios de objetivos o de perspectivas de los trabajos realizados por los diferentes autores. En el caso de los estudios de las plantas del antiguo Egipto, los cambios diacrónicos producidos desde el comienzo de la Egiptología hasta la actualidad experimentan un punto de inflexión hacia mediados del siglo XX, cuando se produce un cambio de paradigma y la perspectiva botánica pierde importancia en beneficio de la simbólica.

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