El granado (Punica granatum L.)

Maravillas Boccio
ene 2022. Flora biológica

El granado (Punica granatum L.)
Rama de granado (Punica granatum) con un fruto. © Maravillas Boccio

El granado (Punica granatum L.) es un arbusto o árbol pequeño de 2-5 m de altura. Tiene el tronco recto y la corteza más o menos resquebrajada. La copa es muy ramificada, con las ramas opuestas, patentes y algunas de ellas espinosas. Las hojas son simples, caducas y generalmente opuestas; son lanceoladas, cortamente pecioladas y algo coriáceas. Las flores son hermafroditas, grandes y vistosas; se presentan solitarias o en grupos de 2-3. La corola tiene simetría radial y los pétalos son de un rojo vivo. El cáliz es rojo, coriáceo, grueso y persistente. El fruto (balausta) es esférico con un gran número de semillas en su interior; su corteza es gruesa y coriácea, de color rojizo cuando está madura; en su aspecto externo presenta un tipo de corona muy característica formada por los sépalos.

Origen y usos tradicionales

La granada es una fruta asociada a varias civilizaciones desde la antigüedad. La evidencia de su cultivo en Asia Menor se remonta al 3400-3300 a.C. El área de distribución natural de Punica granatum es la región Transcaucásica y Asia Central desde Irán y Turkmenistán hasta el norte de la India, donde se le considera nativa.

Desde la antigüedad uno de los usos de Punica granatum se debe a su fruto, la granada, consumido como fruta fresca con la ventaja de no ser perecedero, pero también utilizado para la obtención de tintes mediante extractos de granada, aunque son la corteza y las flores las que producen mayor cantidad de colorantes textiles. No obstante, todas las partes del árbol se han utilizado como fuente de taninos para curtir el cuero.

Punica granatum en el antiguo Egipto

Punica granatum fue introducida en Egipto a través de Palestina. La arqueobotánica data la aparición del granado en el territorio egipcio a comienzos del Reino Nuevo como demuestran los numerosos frutos encontrados a partir de la dinastía XVIII.

La primera evidencia del cultivo de Punica granatum en Egipto se encuentra en la tumba de Ineni, supervisor del granero de Amón, que vivió durante la dinastía XVIII entre los reinados de Amenhotep I y Tutmosis III. Este motivo llevó al egiptólogo Victor Loret a pensar que tal vez la introducción de Punica granatum en el antiguo Egipto se debió a las campañas militares de Tutmosis I en Próximo Oriente.

También de la dinastía XVIII datan las representaciones iconográficas más antiguas de granadas y que se pueden observar en el Jardín Botánico de Tutmosis III en Karnak. La presencia de estos frutos se hizo más frecuente con el paso del tiempo y ya en la dinastía XIX, las granadas se encuentran representadas fácilmente entre los productos que integran las ofrendas de tumbas y templos. La granada también se hizo popular como patrón para una forma de vasos destinados a ofrendas. Por su parte, las flores fueron utilizadas para guirnaldas funerarias y los árboles floridos aparecen en las representaciones de los jardines de la dinastía XVIII.

La granada se convirtió en el antiguo Egipto en un producto de lujo que otorgaba distinción a quien la poseía debido a su exotismo.

Bibliografía

Vartavan, C.; Arakelyan, A.; Asensi, V. 2010. Codex of Ancient Egyptian Plant Remains. Codex des restes végétaux de l’Égypte ancienne. Lonson: SAIS.

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