La vegetación del antiguo Egipto

Maravillas Boccio
may 2022. Flora biológica

Rama con flores de Capparis decidua. © Maravillas Boccio

La evolución del clima a lo largo del tiempo condiciona la existencia de diferentes plantas en un territorio. Así pues, los cambios climáticos acontecidos durante el Holoceno temprano y medio en el Sahara oriental se ven reflejados en los restos botánicos hallados en la zona.

Uno de los métodos más empleados para establecer una hipotética vegetación del antiguo Egipto se basa en la utilización de restos vegetales encontrados en los diferentes yacimientos arqueológicos. Esta metodología implica aceptar que las muestras arqueobotánicas corresponden a plantas que crecieron en áreas próximas al lugar donde han sido halladas.

No obstante, existen evidencias de plantas exóticas en el territorio egipcio durante el período predinástico. Efectivamente, en lugares como Badari o Hieracómpolis se han hallado restos de maderas de los géneros Pinus, Cedrus, Cupressus o Juniperus. La presencia de estas especies en tierras egipcias pone de manifiesto la existencia del intercambio de productos exóticos en una fase tan temprana como la predinástica.

A pesar de ello, es muy probable que los restos botánicos presentes en los asentamientos más antiguos pertenezcan a plantas que se desarrollaron en zonas próximas a lugares donde fueron halladas por los arqueólogos, a excepción de las coníferas ya comentadas.

Nabta Playa

Aunque la región actual de Nabta Playa es estéril y carece de agua superficial debido a su clima extremadamente árido, durante la antigüedad hubo suficiente lluvia como para mantener un lago poco profundo y una vegetación de sabana.

Durante la primera parte del Neolítico temprano (7500 – 6750 a.C.), Nabta Playa era similar a los pequeños oasis actuales del sur de Egipto con un predominio de Tamarix sp. Posteriormente, entre 6000 y 5300 a.C., la vegetación de Nabta Playa podría compararse con la de los oasis deshabitados del desierto occidental al norte de Sudán. Durante este período hubo un aumento de la biodiversidad con especies como Acacia nilotica, Maerua crassifolia, Capparis decidua, Ziziphus spina-christi, Salvadora persica y Senna alexandrina.

Más adelante, entre 5100 y 4700 a.C., Nabta Playa experimentó una regresión de la vegetación en comparación con la etapa anterior. Se aprecian restos de Tamarix sp., diferentes especies del género Acacia y algunas especies de caparidáceas. Los restos botánicos pertenecientes a fechas posteriores, coincidentes con el Neolítico tardío, muestran una mayor degradación de la vegetación debido, principalmente, a cambios en las condiciones climáticas y, en menor medida, al impacto humano.

Hieracómpolis

El asentamiento predinástico más importante es Hieracómpolis, al ser uno de los centros urbanos más grandes ubicados junto al Nilo. En el 3600 a.C. Hieracómpolis ya era una ciudad totalmente constituida. Los restos paleobotánicos encontrados en el cementerio HK6 han hecho posible reconstruir la vegetación existente en las proximidades del Wadi Abu Suffian en época predinástica. En el desierto árido predominarían especies como Balanites aegyptiaca, Capparis decidua, Fagonia bruguieri y Tamarix aphylla. La vegetación desértica vinculada al agua subterránea incluiría a Acacia nilotica, Ficus sycomorus, Tamarix sp. y especies de gramíneas del género Desmostachya o Imperata. Por último, las zonas pantanosas estarían dominadas por Phragmites australis, Cyperus alopecuroides, Tamarix nilotica y especies de Desmostachya o Imperata.

Adaima y El-Kab

Adaima y El-Kab son dos yacimientos arqueológicos predinásticos ubicados en el Alto Egipto. Adaima se encuentra en la orilla occidental del Nilo y El-Kab en la orilla oriental.

La arqueobotánica revela un predominio de tamarix en el área de Adaima mientras que en la zona de El-Kab destacan las especies de acacias. En general, la vegetación leñosa en ambas zonas estaba más extendida que la actual. Los restos vegetales muestran evidencias de un aumento de la aridez y del impacto humano entre el período Nagada II y las primeras dinastías (3500-2900 a.C.).

En las zonas próximas al Nilo se encontraría una vegetación de ribera formada por Acacia nilotica, junto con otras especies de acacia como A. raddiana y A. seyal, además de Calotropis procera, Faidherbia albida, Ficus sp., Tamarix nilotica y Salix mucronata. Siempre que el nivel freático fuera lo suficientemente alto, en la llanura arenosa se localizarían Tamarix sp., Calotropis procera, Prosopis sp. y Salvadora persica. Mientras que la vegetación más xérica estaría constituida por Acacia tortilis, A. gerardii, Balanites aegyptiaca, Calotropis procera, Capparis decidua, C. cartilaginea, Cordia sinensis, Salvadora persica y Ziziphus spina-christi.

Época dinástica

Los estudios de vegetación para la época dinástica basados en restos vegetales son escasos. En general, los datos paleobotánicos son tratados desde un punto de vista taxonómico. Su finalidad es la identificación de estos, sin que de ellos se obtengan resultados concluyentes de vegetación.

Uno de los pocos trabajos arqueobotánicos con resultados sobre la vegetación fue el realizado por la botánica Vivi Tackholm. Ciertamente, Tackholm efectuó un análisis a los restos vegetales hallados en el subterráneo de la pirámide de Netjerkhet (din. III) en Saqqara. Entre los restos vegetales se encontraban las especies autóctonas Acacia nilotica, Balanites aegyptiaca, Ficus sycomorus y Ziziphus spina-christi junto con las plantas alóctonas Juniperus oxycedrus var. macrocarpa y Mimusops schimperi. Tras finalizar el estudio, Tackholm concluyó que las variaciones de la vegetación en el territorio egipcio han sido mínimas a lo largo de los últimos 5000 años. Una conclusión que está en consonancia con el clima hiperárido que se afianzó en la zona hacia el 2500 a.C. y que es, para muchos autores, un factor clave para explicar el colapso del Reino Antiguo en Egipto alrededor de 2200 a.C.

Bibliografía

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